1) Operación “Rápido y Furioso” (2009–2011)
Involucró a la Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF), no a la DEA como actor principal.
Se permitió el paso de armas hacia México para rastrearlas; muchas se perdieron y acabaron en manos criminales.
Consecuencia grave: armas ligadas al asesinato del agente de la United States Border Patrol Brian Terry.
Fue negligencia operativa, no un plan documentado de “desestabilización”.
2) Caso de Enrique Camarena (1985)
Agente de la DEA secuestrado y asesinado por el Cártel de Guadalajara.
Mostró riesgo extremo de operar dentro del país, pero no evidencia que la DEA buscara provocar caos; su misión era infiltración e inteligencia antidrogas.
🧾 Sobre el caso de Enrique Camarena
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Fue un agente real de la Drug Enforcement Administration con expedientes laborales, familia, colegas y registros oficiales.
Su secuestro (febrero de 1985 en Guadalajara) y asesinato están documentados en procesos judiciales en EE.UU. y México, con condenas a miembros del Cártel de Guadalajara (incluido Rafael Caro Quintero).
Existe evidencia forense, testimonios, archivos desclasificados y memoriales oficiales (por ejemplo, el muro de honor de la DEA).
3) Tensión bilateral y límites a la DEA (2020–2021)
Tras la detención de Salvador Cienfuegos en EE.UU., México restringió la operación de agentes extranjeros.
Se exigió mayor transparencia y coordinación.
Esto refleja desconfianza política, no prueba de un plan sistemático de desestabilización.
Después del caso Salvador Cienfuegos (2020)
México cambió la ley en 2021:
🔴 Nuevas reglas:
Agentes extranjeros deben informar todo contacto con autoridades mexicanas
Se eliminó la inmunidad diplomática amplia
Se exige mayor control del gobierno mexicano
Toda información debe compartirse con el Estado mexicano
👉 Esto fue una respuesta directa a:
Desconfianza hacia la DEA
Operaciones percibidas como unilaterales

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